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Es una de las abanderadas del llamado periodismo gonzo en España con programas como 21 días o Conexión Samanta. Una cincuentona que compagina la prostitución tradicional con la asistencia sexual a discapacitados o una prostituta del Raval que malvive por no tener derecho a jubilación son algunas de las protagonistas del debut editorial de la periodista catalana.

La reportera, que decidió centrar el libro en la prostitución femenina, asegura que no es un mundo tan duro y que hay una generación joven que ve la profesión como un trabajo con el que ganarse la vida. Es verdad que en televisión he hecho cosas muy personales, pero siempre es un trabajo en equipo y en el libro era yo la dueña de todo. Y documentarme, hacer el trabajo de campo, vivir con las prostitutas y tener tiempo para hacerlo me ha gustado mucho.

Me ponía en su piel y pensaba lo duro que debe ser no poder contar tu día a día… Y cuando llega una persona con la que puedes volcarte y contarle cualquier cosa porque sabes que no se va a escandalizar y no te va a juzgar…. Un amigo me lo sugirió y empecé a indagar… y lo que me convenció del todo fue cuando empecé a encontrar historias como la de Montse, que atiende a personas con discapacidad, o qué pasa con las ancianas que no han cotizado durante toda su vida de prostitutas.

O historias de amor que surgen entre clientes y prostitutas. Y esto me parecía muy novedoso. Y lo que es sorprendente, me pone risas. Y también me llamó la atención que las vidas de las chicas son muy normales. Estaba preparada para encontrarme explotación, sordidez, tristeza y sin embargo vi luz, emociones, relaciones humanas con sus dificultades… Me apena que no se conozca esto y que existan muchos prejuicios… en eso se basa el estigma: Y no solo eso sino que establecen relaciones de amistad con los clientes muy duraderas.

Hablo todo el rato de la prostitución voluntaria, que quede claro. La mayoría de gente no tiene clara la diferencia entre la explotación sexual y la trata de mujeres y la prostitución. Es verdad que las dos ejercen la misma actividad, pero los planteamientos son completamente diferentes. La mayoría entran por una necesidad económica, pero como cualquier otro trabajo que no te guste hacer… la particularidad es que en este hay toda una carga moral.

Y creo que tiene razón. La prostitución es un trabajo duro, no apto para todas las mujeres, pero igual que tampoco le recomendaría ser profesora a alguien que no le gusten los niños. No es un trabajo para todo el mundo, pero para las mujeres que estén preparadas, puede ser un muy buen trabajo. Creo que esa idea es errónea. Suelen quedarse 21 días en un mismo sitio.

Antiguamente se hacía por la regla, esa semana no trabajaban, pero ahora hay unas esponjitas que se ponen ahí y pueden seguir trabajando. Se ha mantenido la inercia de los 21 días, por dos motivos principalmente. A todos les interesa. Amigas entre ellas pero también hay mucha mentira y todas engañan. Es difícil ir por la calle, decir que eres prostituta y pretender que la gente te trate normal.

Ellas tienen inercia a la mentira, entre ellas mismas no se acaban de fiar, son competencia. Yo entiendo que ellas tienen que mentir por su profesión y también tienen que mentir al cliente.

Cuando ellas ya tienen una independencia, pueden elegir con quién estar y con quién no. Lo que me he dado cuenta es que cuando tienen un nivel económico aceptable, no tienen la necesidad de acostarse con un cliente con el que no quieren, porque no les da la gana.

Se genera mucha pasta y se pueden tener muchos ingresos. Ellas intentan decir que no con excusas para no decirlo directamente. Sí claro, pues se pacta previamente antes de pagar por el servicio. Las que ya empiezan a cobrar bien, pueden decidirlo, pueden negarse. Hacen una negociación con el cliente. El cliente sabe perfectamente lo que se pacta anteriormente. Ellas no tienen seguridad en el sentido de tener un segurata cerca. Sí que puede ser que un cliente se propase en un momento dado y que pierdan el control, esto puede ocurrir.

También puede pasar que tengas una tienda y te atraquen. Hablando con ellas, son las primeras que dicen que lo de la inseguridad es un mito. Cuesta porque ganan mucho dinero, entonces muchas de ellas dicen: Entonces ellas no tienen una manera de salir, y tampoco hay programas de rehabilitación de prostitutas serios que digan hemos detectado una red de trata, la sacamos, le damos un paro durante un tiempo mientras busca trabajo… esto no existe.

Entonces, el problema es la pasta. La que lo deja es la que realmente no quería estar en la prostitución, que a la mínima que pueda tener un trabajo con el que pueda ganarse la vida con euros o euritos, esta lo deja y abandona. Entonces, muchas veces la mayoría lo que hace es irse a otras ciudades u otros países. No lo pueden compartir ni sentirse orgullosas de su trabajo.

Viven en un continuo rechazo social. Ella, que es una tía que lo disfruta a lo bestia, que es puro sexo, que flirtea hasta con los vecinos de mesa en un restaurante, que le encanta su trabajo, ella, Brenda, lo lleva en secreto. Se metió porque tenía amigas que conocían el mundillo, vio que se ganaba muchísimo dinero y lo hizo sin obligación alguna.

Por la presión social. Pero es solo una idea muy loca porque tengo un contacto que es narco de speed y debería contar su vida. Si me ha costado este cinco años de trabajo, no sé lo que me puede suponer otro. Samanta, no esperes, hazlo ya, como buena periodista, demuéstralo. Deja que un hombre con mirada de desprecio y aliento a alcohol se te suba encima y te haga lo que quiera- Y luego veinte, y treinta, y cincuenta.

Que cada hombre se crea que puede comprar tu cuerpo y tu dignidad, porque tiene un billete. Defender la prostitución es defender la violencia contra la mujer.

Samanta no esperes, prostituyete y pruebalo, prueba la violencia en ti misma. Cuando un hombre paga por una mujer infravalora a todas las mujeres, ejerce violencia sobre todas, y fomenta la desigualdad.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio. Para aceptar su uso pulse en el botón "Aceptar cookies". Europa contra sí misma. Migrantes y refugiados, un naufragio moral. Nosotras cambiamos la historia. No disparen al carnaval. Bonifacio de la Cuadra. Rubén Juste de Ancos. La boca del logo. José Antonio Pérez Tapias. The English Corner Periodismo y democracia: Nosotras cambiamos la historia Educación Feminismos Dobladillo 3.

Estado mordaza Dobladillo 1. Memoria histórica Dobladillo 4. Mentiras y posdemocracia World Pride. No tenim por The Baffler Octubre No disparen al carnaval Minorías El Dobladillo Vuelve la patria Ver todos. La periodista, Samanta Villar. Pero no dudaron cuando leyeron el libro. También es la manera de dinamitar ese patriarcado: Porque muchas también rechazan la legalización.

La economía sumergida debe ser enorme. Hay una marcada ambigüedad legal en torno al proxenetismo. Los medios de comunicación tienden a mezclar prostitución y trata de mujeres. Y no habría estigma.

prostitutas de burdeles conexion samanta prostitutas Rubén Juste de Ancos. Y también me llamó la atención que las vidas de las chicas son muy normales. Y no habría estigma. La boca del logo. Creo que hay que diferenciar claramente entre lo que es explotación sexual y prostitución. A todos les interesa.