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Aukera, ahora enclavada en la asociación Arrats, trabaja desde hace 16 años con este colectivo, al que conocen en profundidad.

No en vano, cada mes visitan pisos, clubes y calles de Gipuzkoa en los que se ejerce la prostitución. El año pasado, acudieron a 71 pisos distintos repartidos por todo el territorio la mayoría en Donostia y a diez clubes. Ha sido costoso entrar en algunos, sobre todo en los grandes. En estos 16 años de trabajo, conocen de primera mano tanto el fenómeno como el perfil de las personas que se dedican a la prostitución en Gipuzkoa.

La mayoría siguen siendo extranjeras, sobre todo latinoamericanas, seguidas de africanas y, aunque menos, mujeres de países del este. Muchas de ellas se encuentra en situación irregular.

También las hay casadas y con hijos a su cargo. La media de edad es de 30 años, pero en Aukera han atendido a mujeres de 18 y de Salvo una decena de mujeres en dos sitios concretos de Irun, la mayoría de ellas ejerce en pisos y clubes. En otros casos no se suele dar directamente la dirección completa al cliente, solo el portal, y se le pide que llame al teléfono para que le abran.

En el programa Aukera han asistido al paulatino cierre de pequeños clubes, en los que había una barra y 3 ó 4 chicas. Estos clubes funcionan con rotación de chicas. Esto imposibilita la contratación de una trabajadora social y todo se realiza de forma voluntaria lo que origina que los horarios de atención en el despacho variaran y en consecuencia en el han notado un descenso de personas que se han acercado a la asociación. Aun así las personas nuevas atendidas el año pasado, es decir que han pasado por primera vez por la asociación, fueron 36 y 61 personas que ya lo habían hecho anteriormente.

Las atendidas este año a fecha de hoy son 23 nuevas y 61 las antiguas. Las nacionalidades varían pero la mayoría actualmente son africanas y es difícil trabajar con ellas sobre todo cuando no tiene los papeles reglados, comenta Chelo.

Desde esta asociación lanzan una serie de reflexiones. Así para casi todas estas mujeres "su relación social en definitiva es una grave vulneración de los derechos humanos". La respuesta queda en el aire y para nuestra reflexión, si bien siempre hay que tener en cuenta, como comentaba Chelo una frase extraída de una pegatina, "No somos robots somos personas, somos mujeres que sentimos, dignidad". El turno es ahora para Amaia de la asociación Arrats y que trabaja en el proyecto que esta asociación tiene para trabajar la prostitución.

Llevan alrededor de catorce años trabajando en Gipuzkoa el tema de la prostitución y casi el mismo tiempo lo vienen haciendo en Irun. La distribución de la prostitución en Gipuzkoa y también en Irun se realiza a través de clubes grandes, clubes pequeños y pisos.

En Donostia entran en los pisos que les permiten, no poniendo demasiadas pegas, haciendo una labor desde la prevención, las consultas, todo ello intentando que las mujeres se pasen por su local.

Igual que Gizarterako realizan algunos talleres bajo demanda. En estos momentos tienen un curso de euskera pues si las mujeres con las que trabajan desde la asociación quieren asentarse aquí ven que es algo que se demanda. En su mayoría son mujeres africanas que denunciaron el acoso sobre ellas a raíz de la ordenanza municipal. Aclara Amaia que ellas trabajan sobre todo con las mujeres que quieren seguir ejerciendo la prostitución libremente.

Así por ejemplo, en el momento que la mujer pasa por la puerta del local admite que es prostituta, algo que en ese mundo es complicado por la fuerte estigmatización. Éste se dedicó a poner multas a las mujeres que ejercían en la calle. Durante un tiempo algunas de estas mujeres se acercaron al local de la asociación que tienen en Irun a denunciar estas multas y sobre todo la gran cantidad de ellas y la arbitrariedad con las que se las ponían. Denunciaban casos como que al ser pocas y conocerles cuando se paraban a hablar con un amigo les llegaron a poner una multa.

Con la crisis cambia el perfil de mujeres que ejercen. La crisis también se nota en la prostitución, así hay algunas mujeres extranjeras que se han tenido que marchar y hay algunas mujeres de aquí que han tenido que ejercer "la prostitución para poder acabar el mes". Esta es una realidad que tenemos y que nos deja la crisis. Los principales problemas que se encuentran estas mujeres son el empadronamiento y la vivienda.

Como decíamos en la asociación se ocupan principalmente de las personas que ejercen la prostitución pero no sólo. También hay una persona que se dedica a las personas que lo quieren dejar realizando todo un proceso para la inserción laboral. Entienden que igualmente son derechos laborales pero no creen que las leyes que se han hecho para regularizar la prostitución estén bien hechas. No se queda ahí y lanza una dura y firme afirmación "el tratarlas como víctimas hace que se le esté quitando la voz".

Algo que para Amaia no hay derecho, "ya estamos bastante cansadas las mujeres que se nos haya quitado la voz durante toda la vida para que nos la sigan quitando". El caso es no dejarlas hablar" sentencia. Ahora los malos son los clientes. La estigmatización que se ejerce hacia estas mujeres por parte de la sociedad es uno de los mayores problemas que se tienen que enfrentar.

Llevan una doble vida, ocultan que ejercen la prostitución, incluso a sus propios hijos. Son muchos los rumores infundados respecto a la prostitución. Si tenemos que dividir lo ganado en un mes por 24 horas "que al fin y al cabo hablamos de una disponibilidad de 24 horas al día", no se gana tanto. La cooperativa como posible ruptura con la estigmatización. Es decir, el dinero no sería para una tercera persona sino que sería para las propias trabajadoras constituyéndose en un trabajo autoorganizado con un importante empoderamiento en estas mujeres.

Esta sería en opinión de Amaia una forma de romper el estigma. No sólo con este tipo de cosas sino con un trabajo de sensibilización y educación. Hay que darle las voz a las propias prostitutas. Aunque son realistas y tienen claro que de buenas a primeras no van a tener cien personas que ejerzan peleando por sus derechos.

irun prostitutas prostitutas alemania De repente, un coche se detiene a la altura de una de ellas y baja la ventanilla. En la asociación trabajan no sólo con mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución sino que también trabajan con víctimas de trata de blanca, que encaminan a la Ertzantza, y personas transexuales, trabajan principalmente con todo tipo de colectivo que se dirija a la asociación. Desde Gizarterako se hace visita a los clubes. Hasta el la irun prostitutas prostitutas alemania tenía una serie de convenios con Ayuntamiento y Diputación, sin embargo, a partir del se acaban estos convenios y no reciben subvención alguna. En esos casos, también hay asesoramiento en recursos de inserción laboral.